empoderamiento, yoga

Somos lunáticas, somos cíclicas

Permíteme que empiece diciendo que tu ciclo no debería doler. El cuerpo nos habla y nos indica a través de síntomas a qué debemos prestarle atención. Así funciona también con nuestro ciclo. Si por inercia ya vamos tomando analgésicos y tratando de ocultar y normalizar el dolor, no estamos atendiendo a qué nos está pidiendo, por tanto, el problema seguirá siempre ahí.

Es lo que nos han enseñado, que nuestro ciclo es doloroso, incapacitante, sucio y desagradable. Pues no, no es así.

Tu ciclo es limpio, sano y te invita a conectarte con tu cuerpo, no a desconectarte.

Muchas veces (porque decir siempre quizás es demasiado redundante) los dolores y síntomas físicos vienen de estados emocionales, conscientes o inconscientes y de enfermedades que se han ido normalizando e interiorizando como parte del proceso de ser mujer de generación en generación. Por eso, es importante indagar y ponerle un nombre a ese dolor, si es que lo tienes.

Por otra parte, por más que queramos que esto cambie y en los últimos años se le está dando mucha visibilidad, el sangrado femenino sigue siendo un tema tabú. Parece que nos cuesta hablar de ello, quizás sólo lo reservamos para nuestro círculo más cercano. Normal, llevamos un lastre ancestral de ocultación del tema que se ha quedado de forma inconsciente en un estado de vergüenza y culpa por algo que es completamente sano y mundano.

¿Qué nombre le has puesto a la menstruación?

El lenguaje puede ser una fuente de crecimiento o todo lo contrario. El cómo nombramos a las cosas queda directamente anclado en nuestro cerebro con una sensación arraigada.

La tomasa o tomatina, la regla, la Pepa, Juana la colorada, periodo, esos días del mes, el mejillón en salsa, barbaroja, la comunista, la Macarena, la Caperucita, la condenada, estar indispuesta, la indeseada … ¿Reconoces alguno de estos nombres? ¿La llamas así?

Muchos de ellos vienen con connotación de ocultación, algunos pueden resultarnos divertidos, otros no tanto, relacionando el momento con algo malo y desagradable. Como que por estar sangrando ya vamos a tener una semana de mierda. Me encantaría que compartieras en los comentarios con qué nombre te refieres a la menstruación, en el pasado y en el presente.

¿Observas y analizas cómo son tus días de sangrado?

Cada una lo vive a su manera. Esto también ha pasado factura porqué, a pesar de que no deberíamos sentir dolor per se, sí es normal sentir cierta molestia o malestar suave, pues nuestro cuerpo está trabajando, limpiándose, expulsando… y a eso hay que darle el espacio y la tranquilidad que se merece.

¿La vives como una enfermedad? ¿La ninguneas como si no pasara nada? No debería ser ni una ni la otra… Durante la premenstruación y sangrado nos sentimos más cansadas y tenemos esa necesidad de recogernos y poder parar un momentito, y eso es escucharse y atenderse. Respeto completamente a estas mujeres que aunque estén con su luna, se ponen la capa de superwoman y hasta hacen crossfit, pero eso no es lo que está pidiendo el cuerpo.

De la misma manera que es muy interesante observar y analizar la sangre, desde los días previos cuando puedes empezar a manchar, los primeros días de más abundancia y el resto que empieza a descender. ¿Sabes identificar el color, textura y cantidad en esos días?

Puedes vivir tu fase menstrual con dolor y negación deseando que pase, o puedes vivirla como una oportunidad de autoexploración para entender mejor de dónde viene tu dolor y por qué.

Quizás con el método que usas no puedes hacerlo, te recomiendo leer mi post «Cuidando de mi luna» donde te cuento sobre alternativas y realidades de los métodos actuales para la higiene femenina.

menstruacion consciente

«Ni todos los ciclos duran 28 días, ni todos los cuerpos son iguales, ni siempre me resulta placentero menstruar, ni siempre puedo permitirme bajar el ritmo. Pero siempre observo los cambios y los disfruto.» Cyclo.

Si duele, es que hay un problema

La endometriosis, el síndrome del ovario poliquístico (problema con distintas hormonas y es el exceso de estrógenos lo que provoca la inflamación y por tanto, el dolor), exceso de estrógenos (por el tipo de alimentación que llevamos, al tipo de vida sedentaria y al estar rodeadas de un exceso de toxinas, hace que nuestro sistema hormonal no trabaje como debería).

Miomas dentro del útero y quistes en el ovario (siempre los protagonistas son los estrógenos y el desequilibrio que generan), tener una infección...

Espero que si estás leyendo esto y tienes dolor, te animes a seguir investigando, y que si un profesional te dice que tu dolor es normal, vete a otro. Si se te inflama otra parte del cuerpo y te duele, te asustas y vas al médico para saber qué problema tienes… entonces, ¿por qué con esto no?

Hoy no voy a entrar a hablar de la biodescodificación, pero sí te diré que estos desajustes hormonales pueden venir producidos por estos procesos inconscientes, emociones y traumas escondidos en algún recoveco de nuestro ser que necesitan ser vistos y abrazados.

En este enlace de Cyclo puedes descargarte gratuitamente una guía del dolor menstrual.

Las cuatro fases del ciclo según Miranda Gray

Las fases y arquetipos que pasamos durante nuestro ciclo nos ayudan a comprender que hay procesos inconscientes del proceso que compartimos todas las mujeres, por lo que, tranquila hermana, no estás loca. ¡Somos cíclicas, somos lunáticas!

Fase dinámica, arquetipo de la doncella: La semana después de la regla se relaciona con la primavera y la luna creciente, con la renovación, con un aumento en nuestra energía física y en nuestras capacidades analíticas, de concentración y de planificación. Es un buen momento para empezar proyectos nuevos, tomar acción, trabajar sola y lograr resultados.

Fase expresiva, arquetipo de la madre: La semana siguiente, la ovulación, corresponde con la luna llena y el verano y estamos sociables, empáticas y radiantes. Podemos aprovecharla para resolver conflictos, quedar con amigos, familia, citas… y presentar nuestros proyectos o ideas a los demás.

Fase creativa, arquetipo de la guerrera: Fase premenstrual, quizás con la que más nos tenemos que reconciliar. Relacionada con la luna menguante, encaja con el otoño, cuando empieza a bajar nuestra energía física y notamos la necesidad de ir para dentro, de limpiar y soltar lo que no nos beneficia. El gran reto de esta fase es canalizar nuestra energía hacia cosas concretas para resolver problemas, pero no hacía nosotras o los demás. De una fase que puede ser muy destructiva, la podemos reconducir para ser liberadora, de conexión con nuestro inconsciente e intuición.

Fase reflexiva, arquetipo de la anciana sabia: se relaciona con la luna nueva, un momento en el que parar, pues nuestro ritmo y energía van bajando hasta que llegamos al invierno, con la menstruación. Momento para ir a lo esencial, priorizar, tomar más tiempo para descansar y simplemente estar. Es el final de un ciclo, un momento para parar, evaluar y conectar con lo que realmente es importante para nosotras.

Cuanto más conozcamos y respetemos nuestra naturaleza cíclica, más provecho y beneficio le sacaremos a nuestra energía y estaremos en mayor presencia y sintonía con nuestro cuerpo.

Mientras tanto, esto es para ti

Los procesos de autoconocimiento y sanación requieren de tiempo, de un mes a otro no vas a sanarte y tener una menstruación indolora y maravillosa, pero el primer paso siempre es tomar conciencia del problema y luego ponerle el tiempo y energía que se merece, pues es tu cuerpo.

De momento, me encantaría aportar mi granito de arena en tu proceso de autoconocimiento regalándote este diagrama o calendario lunar creado por mí para que puedas empezar tu proceso.

Y además…

¡¡Vamos, que me he venido arriba con el tema!! Me encanta, para mí fue un gran descubrimiento y por eso quiero, mientras vas poniendo atención en tu proceso, regalarte este vídeo con una secuencia de Yoga pensada especialmente para el dolor menstrual, para que puedas practicar desde tu cama durante tu sangrado y sentir alivio. Así lo he grabado, en la cama y en pijama.

Espero que te sea útil y lo disfrutes. Ya sabes que me tienes a tu disposición para comentar cualquier duda, aprendizaje, anécdota o lo que sientas.

ladeado
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Cuidando de mi Luna

El mundo de las soluciones para nuestro sangrado ha sido una revolución de un tiempo a esta parte. En menos de 50 años, el tema de la regla ha pasado de ser un tabú a ver chicas felices y saltarinas en los anuncios de compresas y tampones en la televisión. Gracias a ello, disponemos de muchas opciones para poder controlar nuestra naturaleza que viene a saludarnos más o menos, dependiendo de cada mujer, cada 28 días.

Y tú mujer, que estás leyendo esto, ¿qué método usas?

Se estima que una mujer tiene entre 500 y 520 ciclos menstruales y usamos unos 18 tampones o compresas en cada uno. ¿Te atreves a calcular? cerca de 234 tampones o compresas al año, entre 9.000 y 9.360 a lo largo de toda nuestra vida fértil… unos 6 kg de residuos al año por mujer, aproximadamente. ¿Qué te parece? Súmale todos los plastiquitos con los que vienen envueltos también, claro está. 

En España somos más de 13 millones de mujeres con nuestras lunas, que supone unas 234 millones de compresas y tampones al mes. ¿Calculamos un poco más? Esto en un año supone unas 2.930 millones, sólo en nuestro país. Estos residuos tardan más de 300 años en degradarse. Y sí, la problemática con el plástico y los residuos la tenemos a la orden del día pero, ¿te has parado a pensar el impacto que supone la creación de estos productos, como la tala de árboles?

Si no estás tan involucrada con el medio ambiente y no te convence el discurso ecológico, no pasa nada, tengo más información para ti. 

Como todos los productos, los fabricantes de Tampax tuvieron que publicar los componentes de sus tampones: algodón, rayón (una fibra artificial hecha a base de celulosa) y poliéster o polipropileno. El algodón y el rayón son campos de proliferación bacteriana.

Las compresas y tampones utilizan productos sintéticos y químicos, agentes aglutinantes, plásticos, tensioactivos, resinas y fragancias, así como cloro y lejías en su blanqueado. ¿Quieres todo esto dentro de ti? En el blanqueado con cloro o lejías del proceso de fabricación se generan dioxinas, que contaminan el medio ambiente y se almacenan en nuestras células adiposas.

Ahora bien, ¿qué pasa con estos maravillosos métodos que existen de hace tanto tiempo y nunca aparecen en los anuncios?

Desde pequeñas nos enseñan a usar compresas y tampones durante los días que tenemos la menstruación pero nadie nos enseña a tener una menstruación más sostenible y consciente. Así que esto dependía de cada una de nosotras, de la curiosidad, de lo que nos permitiéramos romper el tabú.

Ahora, tú decides. Puedes usar compresas de día, de noche, con alas o sin ellas, tampones con aplicador o sin él o puedes vivir tu menstruación de una forma más consciente y saludable contigo misma y con el planeta.

La copa menstrual, la alternativa

Esto es precisamente lo que te permite la copa menstrual. Una alternativa ecológica y saludable a los productos de higiene femenina desechables. Imagínate cuántos residuos le ahorras al planeta usando una copa menstrual. Ahorrarás aproximadamente 3.500 compresas y tampones durante la vida útil de tu copa menstrual que además, si la cuidas bien, puede durarte hasta diez años.

naturcup.com

La copa menstrual es este recipiente hecho de silicona hipoalergénica que se introduce dentro del canal vaginal durante el sangrado, creando vacío tirando suavemente hacia abajo una vez introducida para evitar pérdidas.

Existen diferentes tallas par ajustarse a tu edad, tu canal y la abundancia del sangrado. Con la copa conocerás realmente cómo es tu ciclo y la cantidad real de sangrado que tienes, su consistencia y color; empoderándote así con tu luna. Se puede usar durante la noche, puedes llevarla sin mancharte durante más tiempo que las compresas o tampones y al no absorver el flujo no reseca, por lo que puedes colocarla cuando empiezas a notar los primeros síntomas y cuando sientas que ya finalizas pero aún podrías manchar. Es muy fácil de usar, al principio sólo debes tener un poco de paciencia y práctica para colocarla y retirarla. Después, no podrás vivir sin ella.

Tiene unos cuidados muy sencillos: se debe aclarar con agua, preferiblemente sin jabones químicos, después de retirarla. Una vez terminado el ciclo, se esteriliza. Existen varias opciones, pero la más recomendada es ponerla en un recipiente con agua hirviendo (se le puede añadir bicarbonato). Una vez seca, se recomienda guardarla en una bolsa de algodón. Ahora mismo, hay muchas marcas y tipos, el mercado ha ido creciendo y hay copas para todos los gustos. Algunas incluso como la marca Naturcup además te permite probarla y si no es tu talla, te facilitan su cambio.

Otra página que recomiendo si quieres saber más sobre el tema, es Cyclo, donde también puedes comprar sus productos de alta calidad.

Las compresas y salvaslips de tela

Otro indispensable para una menstruación consciente y sostenible son las compresas y salvaslips de tela. Disponibles en diferentes formatos de tamaño y absorción, resultan un elemento o complemento clave sobretodo para los días de sangrado; respetando tu piel.

http://www.ecofemme.org

Creadas con algodón ecológico, hipoalergénicas y transpirables, son muy fáciles de usar, colocándose igual que las compresas y salvaslips convencionales y se ajustan por debajo de las braguitas con clics o velcros. Sólo requieren un lavado después de su uso, preferiblemente a mano, con agua fría y jabón neutro y dejarlos secar a la luz o al sol y estarán listos para volver a usarse.

Se pueden doblar en sí mismas en un pequeño y cómodo paquetito. Tienen una vida aproximada de 3 años.

Bragas menstruales

¿Las conocéis? Empieza a surgir esta opción, que aún no he probado personalmente, que consisten en bragas preparadas para la menstruación sin necesidad de añadir compresas o salvaslips. Disponibles en diferentes tallas y catalogadas según la absorción que cada mujer necesite, están pensadas para el uso diario para mujeres que tengan flujo abundante durante los sangrados e incluso para pérdidas de orina. No puedo recomendar ninguna marca aún. Si estás leyendo esto y las has probado o las usas habitualmente, ¿me recomendarías alguna?.

Las esponjas marinas menstruales

¿Conocíais este sistema? Método más desconocido pero aún el preferido de muchas mujeres, las esponjas naturales son un método más para el control de nuestro sangrado. Consiste en introducir la esponja en el canal vaginal, la cual se encarga de absorver la sangre y se retira para aclarar con agua fría, se escurre y se vuelve a introducir. Tienen una vida aproximada de 6 meses y después se pueden compostar ya que son orgánicas.

Pueden no ser la mejor opción para personas vegetarianas o veganas, ya que las esponjas, por más que su apariencia parezca sintética, son animales acuáticos coloniales (tranquilas chicas, no tienen sistema nervioso ni células nerviosas diferenciadas).

Es la opción que eligen aquellas mujeres que no se sienten cómodas con la copa; pero hay que tener en cuenta que tienen menos absorción que ésta y que los tampones químicos. Por tanto, si tienes un sangrado abundante, deberás limpiarla con frecuencia y probablemente necesitarás usar un complemento como salvaslips de tela o bragas menstruales.

Para esterilizarla después de su uso, se deja en remojo toda una noche con agua y bicarbonato o vinagre. Una vez seca, se recomienda guardarla en una bolsa de algodón. Es una opción muy útil para poder mantener relaciones sexuales durante nuestros días de sangrado si nos incomoda la aparición de la sangre en nuestros encuentros.

Existen esponjas en el mercado que no son naturales, pero no las recomendamos, ya que volvemos a productos sintéticos de un solo uso que generan residuos; por tanto no son ecológicos ni para el medio ambiente, ni tu cuerpo, ni tu economía.

Free bleeding

Recientemente se ha dado voz a un movimiento conocido como “Free bleeding” o sangrado libre; pero ya hace mucho tiempo que existe. ¿Has oído hablar de él? Como su nombre bien indica, este método consiste en dejar que la sangre caiga libremente sin poner protección alguna.

Seguro que te ha pasado alguna vez o simplemente tienes miedo o vergüenza atroz aque pase: levantarte de la silla y ver que vas toda manchada. ¿Es así? ¿Por qué esa obsesión? ¿Alguna vez nos hemos permitido sangrar sin ir corriendo a pedir un tampón o compresa o que alguna mujer directamente te lo ofrezca? ¿Llevas siempre tu copa menstrual o salvaslip en el bolso, no vaya a ser? ¿Seguimos teniendo tantos tabúes con la regla? Pues mira, sí.

Pero por suerte vamos cambiando y empoderándonos con nuestro sangrado. Debemos empezar nosotras, las mujeres, con la normalización de nuestro ciclo y nuestro período de sangrado, darle visibilidad y dejar de ocultarlo. Muéstralo, habla sobre ello.

El free bleeding defiende el entreno del suelo pélvico para poder controlar la caída de sangre y así poder vaciar en un baño cuando nosotras decidamos. Si quieres ponerlo en práctica puedes empezar a realizar ejercicios kegel (con o sin bolas chinas o minerales, esto daría para otra entrada), hipopresivos, yoga, fisioterápia de suelo pélvico… e ir fortaleciendo la musculatura, que siempre es un logro para cualquier mujer. Así algún día, no hace falta de camino al trabajo, pero que estés tranquila en casa y tengas curiosidad, puedes empezar a probar y ver cómo te sientes con esta práctica.