Aun que parecen cosas muy básicas, con la práctica y la rutina a veces se nos olvida, así que me parecía bonito escribirlo para poder recordarlo, ya sea tu primer día o lleves mucho tiempo conmigo.
Escucha tu cuerpo
Lo primero y más importante, en cualquier tipo de práctica, es escuchar tu cuerpo. Tenemos tendencia a dejarnos llevar por esta vocecita llamada Ego, que a veces nos ayuda a superarnos, pero otras veces nos encabezona por conseguir algo que nuestro cuerpo no está preparado. ¿Por qué?
Nos han enseñado a competir y compararnos con los demás, a estar mucho en la mente y poco en el cuerpo; y de repente te encuentras en una práctica que te dice que pares, respires y escuches el cuerpo… ¿Lo qué?
Tu cuerpo es tu templo, y por tanto debes tomar conciencia para cuidarlo. Lo ideal en una clase de yoga sería salir mejor de lo que has entrado. Si te dejas llevar por las comparaciones, mirando hacia fuera y no hacia dentro, probablemente te vayas con frustración y (espero que no) algún dolor o molestia.
Así que en la práctica de Yoga te invito a que realmente escuches lo que está pidiendo tu cuerpo. Tu respiración te va a indicar hasta dónde llegar. Si te cuesta respirar, has ido demasiado lejos, retrocede, busca ese espacio donde sientes que trabajas, pero que no te estás llevando al límite y puedes respirar.

Sin egos y sin apegos
Retomando el Ego, que sí, a veces nos ayuda a superarnos, me gusta enlazarlo con los apegos. Quizás un día te ha salido una postura y en la siguiente clase que la propongo, no te sale. Y como sabes que la has hecho, te machacas para conseguirla. ¿Qué necesidad hay?
El cuerpo cada día está diferente, como te sentías ayer no es como te sientes hoy, ni cómo estarás mañana. Depende de cómo has descansado, de qué te ha pasado física, mental y emocionalmente ese día, si tienes la regla, si tienes algún dolor, agujetas…
Así que de la misma manera que te invito a que sólo dejes entrar ese Ego que te ayuda a superarte, te desapegues de cualquier resultado y permitas estar en el presente, sintiendo qué es lo que te va mejor en ese momento en concreto, olvidándote de la estética, del pasado y del futuro. Cómo estés, es perfecto, lo que puedas hacer, es lo que necesitas.
Conecta con la sensación de volar
En el día a día estamos muy habituadas a ir con prisas, todo era para ayer, y vamos de culo y a contraviento. Y llegas a tu clase de yoga y te digo que te sientes, cierres los ojos y no hagas nada. ¿Cómo que nada? Así es.
Me gusta que puedas permitirte este espacio para ti, para conectar con las sensaciones, dejar de lado todo lo que no tiene que ver con el momento presente y moverte suave, con calma, conectando con la respiración, como si pudieras volar.
Da rienda suelta a tu niña interior
Me encantan las clases introspectivas, siempre te voy a proponer algo para que revises en ti y que puedas entrar tanto como quieras, pero también me encanta hacer bromas, me río con mucha facilidad y aprovechando que tenemos un columpio, me gusta jugar.
En la vida adulta nos han enseñado a tener a la niña bien escondida, para guardar las apariencias. Pues me encanta que en las clases la saques a jugar, a que se divierta, reconecta también con la diversión y la inocencia de la infancia y gózatelo.
Piensa que las primeras clases van a ser un 50% yoga, 50% pelea con el columpio, así que experimenta con la experiencia.

Estás en un espacio seguro
Otra gran carga que solemos llevar en la vida adulta es la dificultad de expresar emociones o dejarlas salir, porque nos han dicho que está mal visto, y te lo guardas para la intimidad o peor, no lo sacas nunca y se va enquistando y haciendo más y más grande.
En el Yoga y sobretodo el aéreo, que nos ponemos en posturas que normalmente no estamos, todo se mueve, literalmente, se pone boca abajo, física, emocional y energéticamente.
Así que puede ser que durante la práctica tengas algún momento de sensaciones que no esperabas: ganas de llorar, sensación de mareo, nudo en el estómago, conexiones que no sabes explicar… si te pasa, sea lo que sea, déjalo salir.
Estás en un espacio seguro y estoy aquí para sostenerte si lo necesitas. Todas estamos transitando algo, o tenemos temas guardados en el cuerpo de hace tiempo que en algún momento, salen. Permítete liberarlo. Sin expectativas, también puede ser que no sientas nada de esto y siempre sea una sensación placentera.
Siempre 3 respiraciones
Sobretodo cuando estamos en posturas invertidas, es decir, boca abajo, siempre que vayamos a incorporarnos debemos hacer 3 respiraciones para volver a la verticalidad, muy suavemente, sin prisas. Esto nos va a ayudar a no marearnos y a que el cuerpo vaya integrando la postura.
La misma prisa que te comentaba antes, hace que a veces salgas disparada como un cohete hacia arriba (o el miedo, la tensión, el cansancio…) pero hay que hacer un esfuerzo para vivirlo desde la calma y el respeto para evitar sensaciones desagradables.

Teniendo esto presente, seguro que conectas con cada clase y te llevas de cada una lo que necesites. Ya sabes que si tienes cualquier duda, estoy aquí para ti. ¡Nos vemos volando!

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