Soy la persona detrás de este proyecto nacido del amor para crear espacios donde bajar el ruido y volver a sentirnos.
En el 2020, cuando el mundo cambió, tuve una crisis existencial que me empujó a cambiar también. Por una parte, mi decepción con el contexto sanitario, que se alejaba de mi concepto de cómo cuidar a las personas. Y por otra parte, una búsqueda personal de realización, ya que anhelaba poder realmente ayudar a los demás.
Aun con el miedo e incertidumbre de realizar una idea que no existía, desde cero y sola, dejé el trabajo estable y me lancé al vacío a un emprendimiento coherente con lo que quería aportar al mundo.
Laranahata nació de algo muy sencillo: de mis propias ganas de vivir de una manera que tuviera más sentido para mí. Este nombre combina el que me dieron al nacer, Lara, que significa hogar, con la palabra en sánscrito Anahata, que es el chakra del corazón, desde donde nos conectamos con el amor incondicional, la compasión y el perdón. Así Laranahata se convirtió en una idea: el hogar del corazón. Un lugar al que venir a parar, a escucharnos, a conectar y a sentirnos sostenidas.
Este camino empezó en la universidad, donde estudié Terapia Ocupacional porque quería entender qué le pasaba a mi abuela. Tenía demencia y yo, adolescente, no entendía nada. Solo sabía que quería estar ahí para ella y que eso requería herramientas que yo no tenía. Lo que encontré en esa carrera fue mucho más que una explicación clínica. Encontré una forma de mirar a las personas: no por lo que les falta, sino por lo que todavía tienen.
Durante años trabajé como terapeuta ocupacional en el ámbito de la neurorrehabilitación y disfrutaba profundamente acompañando a las personas y buscando con ellas nuevas formas de recuperar autonomía, bienestar y calidad de vida, con un sentido único e individualizado.
Y entonces apareció el Yoga, al que acudí por primera vez porque me dolía la espalda. Con el tiempo y la práctica, me di cuenta de que llevaba mucho tiempo funcionando desde la cabeza, persiguiendo objetivos, organizando, resolviendo y haciendo. Entonces empecé a preguntarme cómo quería vivir yo realmente, y la respuesta fue clara: volver al cuerpo, a la naturaleza, a la creatividad, al movimiento, a los animales y a la calma.
Laranahata es mi manera de compartir todo aquello que a mí me ha ayudado a vivir con más presencia y coherencia.
Entre el cuerpo y el corazón hay un lugar que conocemos bien cuando dejamos de correr: ese lugar donde podemos sentirnos en casa. Quizás sea ahí donde empieza el verdadero encuentro con nosotras mismas.
Empecé a formarme en el ámbito sanitario como terapeuta ocupacional, añadiendo posgrado en neurorrehabilitación y en neuropsicología. También estudié terapia asistida con animales.
Con el tiempo mi curiosidad me llevó a otros lenguajes de cuidado y exploración, empezando con una primera formación de 200 h de Hatha Vinyasa, junto con la formación de Yoga Aéreo. Al poco, realicé otra formación de 550 h durante un año y medio para ser maestra.
A continuación me dejé llevar por este camino y empecé a sentir mucha curiosidad por estudiar y practicar técnicas ancestrales como el Tantra, y por aprender Masaje Thai y el Péndulo Hebreo. Mi siguiente formación fueron dos años de Astrología, y mi última formación fueron los tres niveles de Reiki.
Vivir en esta masía, rodeada de naturaleza y de animales, me ha permitido encontrar un ritmo diferente: más lento, más atento a lo que ocurre alrededor y menos condicionado por la velocidad de fuera.
La llegada de los caballos a mi vida fue parte importante de este cambio. Rescatarlos y compartir el día a día con ellos me ha enseñado otra manera de relacionarme: con más paciencia y más escucha. También me ha recordado que cuidar no siempre significa hacer algo; muchas veces significa estar, observar y respetar los tiempos del otro.
Esta forma de vida atraviesa todo lo que hago: en la manera en la que doy una clase de Yoga, en cómo preparo un retiro, en el tiempo que dejamos para una conversación después de una sesión, en trabajar con el barro sin saber qué va a salir o en caminar por el bosque sin necesidad de llegar a ninguna parte.
Laranahata es, en gran parte, una consecuencia de haber elegido vivir de una manera que me permite estar más cerca de lo que considero importante.
Si algo de lo que has leído resuena contigo, escríbeme. Hablamos y vemos qué tiene sentido para ti.
@laranahata · Acompañando a soltar y volar desde 2020