Es una experiencia terapéutica y meditativa donde el sonido, la vibración e intención se convierten en medicina. A través de instrumentos ancestrales como los cuencos tibetanos, gongs, tambor chamánico, harmonium y la voz, el cuerpo entra en resonancia, liberando tensiones y abriendo espacios internos de calma y expansión. Cada frecuencia tiene el poder de armonizar las distintas capas del ser (física, emocional, mental y energética), invitándote a un estado de profunda presencia y conexión contigo.
¿Por qué en columpio?
La suspensión en la tela transforma por completo la experiencia sonora. Al estar flotando en el aire, las ondas de sonido viajan libremente y alcanzan tu cuerpo desde todas las direcciones, envolviéndote como un abrazo vibracional, creando esta experiencia única de sensaciones.
El columpio sostiene, arropa y mece, evocando la sensación de volver al útero materno: un espacio cálido, seguro y protegido donde todo se aquieta. El cuerpo se entrega, la mente se rinde y el alma puede escuchar.
Es más cómodo que en el suelo, pero si por el motivo que sea prefieres hacer la sesión en el suelo, no habría ningún inconveniente. Nos lo haces saber 😉 Lo importante es que encuentres tu forma de descanso y entrega.
¿En qué consiste el viaje de sonido?
Durante la sesión, solo necesitas tumbarte en la tela, respirar y dejarte llevar. El sonido hará el resto. A medida que las vibraciones acarician el cuerpo, comienzan a disolver bloqueos, equilibrar los centros energéticos y abrir la puerta a un estado de relajación profunda y conciencia expandida.
No hay nada que hacer, ni que lograr: solo entregarte al instante y permitir que el sonido te guíe hacia tu propio silencio interior.
Beneficios
Reduce el estrés y la ansiedad
Favorece la relajación profunda y el descanso reparador
Estimula la creatividad y la claridad mental
Equilibra y limpia los Chakras y el campo energético
Fortalece el sistema inmune y la vitalidad general
Facilita la conexión con la intuición y estados meditativos
Aumenta la receptividad a la autosanación física, mental y emocional
Recomendado para
Cualquier persona que busque elevar su energía y vibración, reconectar con su cuerpo y su paz interior, o simplemente vivir una experiencia sensorial diferente y transformadora. Ideal si sientes la necesidad de pausar, escuchar, sanar o simplemente ser.
En este post quiero contarte todo sobre la diosa Kali, la diosa del tiempo y la muerte
Adoro a esta diosa, y es que su energía poderosa me inspira como mujer soñadora. Su nombre viene de la versión femenina de la palabra kala, que significa tiempo y oscuridad. Se dice que Kali existía antes del universo y de ahí nació todo lo que existe, por lo que se la reconoce como la madre suprema, estando al mismo nivel de Brahma (el creador) y el tesoro de la compasión. Así, es la máxima manifestación de la energía shakti, la energía femenina. Imagina: lo supermadre de gestar todo el universo y sostenerlo con ese amor incondicional que elimina cualquier cosa que quiera dañarlo.
Kali también es la diosa de la muerte y la destrucción, se la adora como la última realidad y es la diosa que destruye todo aquello que nos limita y nos crea un velo sobre nuestra verdadera realidad: el ego, la ignorancia, los miedos, las limitaciones… para sacar desde el amor nuestra verdadera esencia.
No obstante, su energía es taaaan poderosa que necesitamos un trabajo previo para conectar con ella, relacionada con la Kundalini, la energía vital, para ir integrándola poco a poco. Si esta energía despierta de forma abrupta y desorganizada, podemos sentirnos muy en desequilibrio y abrumadas por tantísima energía sin saber cómo gestionarla y llegar a enfermarnos (los textos clásicos hablan de enloquecer), de ahí que es tan importante la práctica de yoga para volvernos a lo terrenal, y el pranayama y meditación para sublimar toda esta energía.
Las representaciones más conocidas de la diosa Kali son dos: una, la más conocida, con cuatro brazos pisando al dios Shiva, y otra con diez brazos y diez cabezas, portando en cada mano las armas de los dioses. Esta última se conoce como “Mahakali”.
En esta forma de representar a Kali, vemos que se encuentra de pie sobre el dios Shiva, está furiosa, mientras que Shiva parece tranquilo, feliz. Se dice que representa el momento en que Kali estaba tan descontrolada que iba a acabar con todo el Universo, está usando toda su energía descontrolada porque acaba destruir los velos de la ignorancia que no permitían ver la realidad última y que Shiva se colocó debajo de su pie para así controlar su furia, por eso ella no es que pise a Shiva, sino que éste se ha colocado debajo de su pie.
Características físicas y significado
Su piel oscura o azul representa lo inmanifestado, que no tiene forma, que no pertenece a las coordenadas espacio temporales ni a la materia. Su pelo suele estar despeinado, al aire, enmarañado, simbolizando todos los caminos, y formas de vida de la existencia.
Kali se suele representar con tres ojos: el de la derecha es el sol; el de la izquierda, la luna y el del centro es el Tercer Ojo, que puede ver más allá de las formas. Estos ojos simbolizan la energía primordial de la existencia. Sus ojos, además, suelen estar inyectados en sangre, representando el momento de gran furia que la diosa experimenta.
Sobre la lengua roja que Kali saca hay muchas teorías. Una de las que más se acepta es que es un gesto de vergüenza (que se realiza en zonas como Bengala) ya que se da cuenta de que está pisando al dios Shiva. Aunque también podría ser interpretado como un gesto para aterrorizar a los demonios contra los que está luchando.
Como otras deidades, Kali en esta forma presenta cuatro brazos, como los puntos cardinales o los estados de la conciencia. En la mano derecha superior, porta la cabeza cercenada de un gigante, que simboliza la destrucción del Ego y de la Ignorancia que no permite ver la verdadera realidad. En la mano derecha inferior, recoge la sangre que mana del gigante en una copa o un kâpala, un cráneo, siendo símbolo de Bendición. En la mano izquierda superior sostiene el Khagda, la espada con forma de media luna con la que ha cortado la cabeza al gigante, aún manchada de sangre. Esta es la espada de la Sabiduría Suprema, que destruye todo velo de Ignorancia. En la mano izquierda inferior suele tener el gesto de Abhyasa, que significa Valentía, la que disipa los miedos, o puede mostrarse con la Trishura, el tridente de Shiva, que revela la protección y también los tres estados de la mente (subconsciente, consciente y supraconsciente).
Su collar contiene 50 cuentas, como 50 son las letras del alfabeto devanagari, siendo cada letra la representación de un sonido que tiene una energía particular. También representa el ciclo de las reencarnaciones antes de llegar a la iluminación. Su cinturón de extremidades es también símbolo del ciclo de la muerte y de las reencarnaciones, así como el Karma de los devotos que ella ha asumido.
Estos son algunos de los elementos más importantes de la imagen de Kâlî, que aunque podamos pensar que es una diosa terrible de la destrucción, es en realidad una representación de la Creación, la Conservación y la Destrucción.
Hace unos años, en una reunión de mujeres honrando la vida, decidimos disfrazarnos de diosas y bailar en el bosque (entre otras cosas brujiles), ¿adivinas cuál escogí yo?…
Mi versión DIY low cost de Kali, y es que me encanta esta Diosa!! No juzgues la foto que estaba completamente en trance bailando y gozándolo. :p
Si vienes a clase y/o al círculo de mujeres, sabes que me gusta mucho el oráculo de las Diosas y que creo en esa magia de los oráculos para darte el mensajito que necesitas oir. Evidentemente, Kali aparece en este oráculo:
Mensaje de Kali: Canto alabanzas a aquellos cuyos corazones aceptan el orden del universo, que, aunque aparenta ser caótico y siempre cambiante, en realidad todo en él está diseñado hasta el último detalle para funcionar perfectamente. La danza del universo es alegre, enérgica, con giros en espiral, propios de una celebración inacabable de la vida en sí misma. únete a esta danza, querida, y disfruta con el notable viaje por los tejidos de la historia de tu vida. No temas lo que parezcan cambios o pérdidas; es solo la órbita transitoria de energía interactuando contigo y los que amas. ¡Abrázala como evidencia de que estás viva! ¡Abraza tus emociones más profundas como señal de tu verdadera esencia humana.
Significados de la carta: Los cambios que experimentas son para mejor. Mantén tus pensamientos positivos, son muy poderosos. Lo que aparenta ser una pérdida es en realidad el inicio de una nueva fase. Deja marchar al pasado. Es hora de seguir adelante.
Sobre Kali: esta poderosísima diosa hindú es temida por aquellos que no entienden los ciclos naturales de nacimiento, muerte y renacimiento. Kali es la personificación de la madre naturaleza que purifica lo viejo con tormentas y fuegos, consiguiendo así que la tierra sea fértil para nuevos cultivos y vida. Kali es la diosa definitiva para lograr llevar a cabo las cosas y es una poderosa aliada para las que apelan a ella. Como una madre sabia, te empujará más allá de tu zona de comodidad para alcanzar las alturas de tu potencial.
Un día, un hombre se encontró con un sabio anciano por la calle. Se acercó a él y le preguntó:
– Dicen por ahí que eres la persona más sabia de aquí… ¿es verdad? – Sí, lo soy- respondió el sabio. – Entonces, contéstame: ¿qué puede hacer un sabio como tú que no pueda hacer cualquier otra persona?- preguntó el hombre, algo molesto.
El anciano estaba sorprendido por la pregunta de ese hombre y por poner en duda su sabiduría, así que le contestó:
– Cuando yo como, sólo como. Cuando duermo, sólo duermo. Y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo. Eso es todo. – ¿Y ya está?- respondió el hombre incrédulo.- Eso también puedo hacerlo yo, y no soy ningún sabio- añadió. – Lo dudo mucho…. – le dijo el sabio. Y continuó :
…. Seguro que cuando duermes, piensas en lo malo del día o lo que te espera la mañana siguiente. Cuando comes estás pensando qué harás más tarde. Y, cuando hablas conmigo, estás pensando qué respuestas me darás y qué me dirás, en vez de escuchar lo que te digo. Para ser sabio, el secreto está en vivir cada momento del presente, ser consciente de lo que vivimos y así poder disfrutar de cada minuto de la vida «
Una gota anhelando fluir en el río se pregunta si será lo suficientemente líquida mientras choca con las piedras del fondo preocupándose de si llegará a ser mar.
Una uva anhelando ser como aquel racimo se siente sola, pequeña, pisoteada mientras con copa llena en mano, alguien brinda por ella y el buen tino
Una estrella se esconde tímida bajo el telón de la noche, no quiere destacar mientras unos marineros desconsolados pierden el norte sin la estrella polar.
Este concepto bastante más contemporaneo que el Yoga, tiene mucho que ver con los yamas Ahimsa y Satya y puede facilitarnos la vida y evitar conflictos con otras personas.
¿Qué es la CNV?
La Comunicación No Violenta fue desarrollada por Marshall B. Rosenberg, Doctor en psicología clínica, educador y reconocido mediador en conflictos internacionales. Tenía un sincero y profundo deseo de aportar más compasión/comprensión (osease, Ahimsa) a las relaciones humanas. Siendo consciente de los efectos negativos que generan el etiquetar y diagnosticar, llega a la convicción de que la creación de un mundo pacífico implica la eliminación de un lenguaje que genere culpa, vergüenza, juicios, crítica y exigencias, (Satya) pues contribuyen a la violencia en las relaciones humanas.
¿Jirafa o Chacal?
Marshal usa esta metáfora con estos dos animales para entender las diferentes elecciones o reacciones en la comunicación. Si somos como un chacal, responderemos de forma rápida, agresiva, desde el juicio, culpa, crítica… El chacal camina mirando hacia el suelo, centrado en satisfacer el momento, es territorial, está a la defensiva, sigue normas rígidas y exigencias, constantemente compitiendo.
Pero si somos como una jirafa, tenemos un cuello alto para poder ver las cosas con perspectiva y unas grandes orejas para poder escuchar. La jirafa representa la conciencia, tiene un corazón que pesa 10kg, su lengua es tan fuerte que puede deshacer espinas y tan larga que llega a limpiarse los oídos.
La integración de la CNV no consiste en negar o rechazar a tu chacal, de hecho, mientras más lo hagas, más fuerte y feroz será su aullido. Consiste en hacerlo consciente para recuperar la capacidadde elegir cómo relacionarnos, poner límites amorosos y deshacer cualquier identidad basada en la cultura de la dominación. ¿Vamos a buscar a otras jirafas para inspirarnos?
Expresión honesta y escucha empática
Con la CNV aprendemos a escuchar nuestras propias necesidades más profundas y las de las demás personas, ayudándonos a descubrir la profundidad de nuestra propia compasión. Todos los seres humanos están tratando de honrar los valores y necesidades universales en cada una de sus interacciones. A través de la práctica de la CNV, podemos aprender a discernir lo que estamos observando, qué emociones estamos sintiendo, qué valores queremos vivir y qué queremos pedirnos a nosotras mismas y a otras personas para enriquecer nuestras vidas.
Los 4 pasos de la CNV
Listado de sentimientos y emociones
En general, la educación emocional que recibimos es bastante superficial y en ocasiones nos cuesta identificar qué nos pasa. Solemos relacionarnos con las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo, frustración, rabia… y poco más. A veces, otra persona se da cuenta de nuestro estado emocional, nos pregunta qué nos pasa y por la cabeza nos cruza «ni yo sé lo que me pasa»… Desde ahí, es imposible comunicarse de forma amorosa y hacer peticiones.
Vamos a intentar facilitar el camino, te dejo aquí una lista de emociones ordenadas por «temas» que propone la CNV, para que te sea más fácil reconocer qué emoción te está produciendo una situación/persona/conversación y puedas, desde ahí, detectar qué necesidad no está cubierta.
Por aquí también te dejo los sentimientos de cuando nuestras necesidades sí están cubiertas, porqué también es maravilloso expresarse desde la plenitud y hacerte saber a ti y al resto cómo te estás sintiendo cuando las cosas «van bien» y no sólo cuando hay un problema.
Y finalmente, la lista de las necesidades que necesitaremos revisar para entender qué nos está haciendo florecer los sentimientos y emociones cuando algo está o no está cubierto y poder hacer una petición precisa y coherente:
¿Te gustaría profundizar más en este tema?
Tienes la oportunidad de participar en estos talleres combinando Yoga y Comunicación no violenta para explorar esta información y usarla de una forma coherente y amorosa en un espacio seguro.
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Los 108 saludos al sol o Surya Namaskar son una práctica intensa pero con mucha intención con la que los yoguis y las yoguinis celebramos varios eventos, como los solsticios y equinoccios (cambios de estación) y el Día Internacional del Yoga (21 de junio). Mi momento preferido es en el solsticio de invierno, dándole un buen chute de calorcito al cuerpo y un empujón al sistema inmune que tanto se tambalea en estas fechas.
¿Qué es un saludo al sol o Surya Namaskar?
El saludo al sol es una secuencia dinámica de Yoga, me atrevería a decir que la más famosa, donde rendimos homenaje al sol y a su luz y calor, que nos permite la vida. Surya significa sol y namaskar significa saludo, así que la traducción es literal.
Hay diferentes estilos de saludos al sol, más suaves, más intensos, más tradicionales o con variaciones. El saludo al sol, en su variante clásica, tiene 12 posiciones. Pero también hay variantes con más o menos asanas que se diferencian por el grado de dificultad. Según el tipo de Yoga varía el orden y los asanas individuales. Se suele realizar al inicio de las prácticas de Yoga para calentar el cuerpo y prepararlo para el resto de asanas o posturas.
¿Por qué 108?
Si llevas un tiempo relacionándote con el Yoga, verás que el número 108 va apareciendo, y es que se trata de un número sagrado. Existen varias explicaciones y estas son las más habituales:
Tenemos 108 nadis (canales energéticos) que interseccionan en los chakras y convergen para formar Anahata Chakra, el del corazón.
La distancia aproximada entre la Tierra y el Sol es de 108 veces el diámetro del sol.
El diámetro del Sol es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Tierra.
La distancia entre la Tierra y la Luna es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Luna.
El alfabeto sánscrito tiene 54 letras o sonidos. Cada uno contiene lo masculino y lo Shiva y Shakti (masculino y femenino) 54 x 2 = 108.
Los Upanishads, los libros sagrados hinduistas escritos en sánscrito, eran 108.
Los textos védicos dicen que el Atman, el alma humana, pasa a través de 108 etapas en su viaje vital.
Se dice que el 1 significa Dios, la unicidad, el no-dualismo o la verdad más elevada. El 0 simboliza la vacuidad en la práctica espiritual, y 8 representa el símbolo del infinito y la eternidad. Una vez más: 108.
Los Japa Mala o collares de meditación tienen 108 cuentas o bolas.
¿Puedo realizar los 108 saludos al sol?
La respuesta corta: Sí, por supuesto. La respuesta larga: Sí, teniendo en cuenta tu estado físico y tu recorrido en el Yoga para adaptar la práctica a lo que mejor te convenga.
Con esta práctica hacemos como un reseteo, una activación a todos los niveles, cuerpo físico, energético y mental. Puede llegar a ser challeging completar los 108 saludos, pero te sorprenderás si puedes dejar a un lado la mente y simplemente mantener el movimiento y la respiración de forma fluida, entrando en una especie de trance meditativo.
De entrada, 108 saludos al sol parecen una locura, ¿verdad? Una vez comienzas y te dejas llevar, puedes sorprenderte al terminar con la sensación de, ah, ¿ya está?
Para ello, necesitamos elegir bien el Surya Namaskar que vamos a repetir 108 veces. Hay yoguis y yoguinis que llevan mucho tiempo practicando y realizan hasta saltos en la secuencia. Si hace poco tiempo que practicas, si hay lesiones o si es la primera vez que vas a hacer los 108 saludos al sol, te recomedaría empezar con el Surya Namaskar C (clásico). Ten en cuenta que puedes:
Descansar en cualquier momento que necesites, seguir las respiraciones y las posturas mentalmente.
Parar en cualquier momento que sientas y quedarte en Shavasana.
Adaptar la secuencia usando, por ejemplo, una silla para no tener que bajar las manos hasta el suelo que es donde solemos cansarnos más, manteniendo esto las 108 repeticiones o alternando suelo y silla.
Puedes incluso realizarlos sentada en una silla.
¿Te animas a realizar esta práctica?
¡Te lo pongo fácil! Te dejo aquí un vídeo donde tendrás un poco de explicación, calentamiento del cuerpo, práctica guiada de los 108 saludos al sol para que no te pierdas y shavasana. Te felicito de entrada por animarte a probarlo y te envío mucha energía. Si te apetece, deja un comentario en el vídeo cuando finalices y suscríbete al canal.
Buda se encontraba trasmitiendo sus enseñanzas a un grupo de discípulos cuando, de pronto, un hombre se acercó a insultarlo, incluso parecía que iba a agredirle. Buda escuchó quieto, en silencio. Ante la expectación de todos los presentes, reaccionó con absoluta tranquilidad e indiferencia. Cuando el hombre se alejó, uno de los discípulos le preguntó: ¿Por qué permaneciste en silencio?
Buda dijo: una vez, caminando por un bosque, me cayó una rama en la cabeza. ¿Qué piensas? ¿Debo responderle a esta rama porqué me cayó?
El discípulo respondió: no se trata de vencer a la rama, pues no tenía deseo de lastimarte, no planeaba caer sobre ti. Fue sólo un accidente natural que estuvieras debajo del árbol cuando cayó la rama.
Buda dijo: cuando alguien me insulta, es lo mismo. Estaba parado allí y este hombre estaba lleno de ira. De no haber sido yo, el hombre hubiera descargado con otra persona, era su naturaleza, y la siguió. Yo también seguí mi naturaleza. En la vida, lo mejor con lo que puedes responder a los insultos es con el silencio, será la mejor defensa. Cuando alguien te insulte, deja que siga su naturaleza y tú permanece siendo la persona que eres. No dejes que la mezquindad de los demás te convierta en alguien que no eres.
Si respondes a la agresión con agresión, le das la oportunidad de justificar su fechoría. Si yo te regalo un caballo pero no lo aceptas, ¿de quién es el caballo? El discípulo, confundido, tras dudar un instante respondió: si no lo acepto, sigue siendo tuyo. Eso es. Nosotros podemos elegir aceptar los insultos o no, como haríamos con cualquier otra cosa. Si lo coges, lo aceptas. Eres luz, eres ejemplo, actúa de forma que puedas inspirar a otros.
Un cuento para recordarte la importancia de conectar con el amor incondicional para poder dar, recibir y sanar.
En un concurso de corazones donde buscaban el corazón más bello, allí, entre los más bonitos, los más perfectos, los que mejor latían… Allí, un poquito apartado de los demás, había un corazón de retales.
Cada trocito era de un rojo distinto, unos trocitos eran pequeños, otro más grandes, estaban cosidos unos a otros, pegados… También habían agujeros vacíos… sin nada. Todo aquel corazón era muy raro. La gente se paraba a mirarlo y no entendían qué hacia en ese concurso.
El encargado del evento, notando el revuelo que se armaba, quiso saber el porqué de aquella situación y se acercó hasta el corazón, que se mantenía erguido, orgulloso de su forma. Lo miró extrañado, y con voz solemne le preguntó: Señor corazón, ¿no sabe usted que en este concurso estamos buscando el mejor corazón de todos? ¿No está viendo cómo son todos los corazones que participan? Tan perfectos que va a ser un verdadero problema poder elegir el mejor. ¿Qué puede ofrecer usted que no tengan todos los demás?
El corazón se lo quedó mirando y señalando sus trocitos le dijo: puedo ofrecer lo que soy, lo que tengo… Yo era un corazón como ellos, así de grande, igual de hermoso, pero caminando por la vida me encontré con otros corazones que me pedían un trocito del mío. A cambio, ellos me daban un trocito del suyo. Al principio era un poquito duro eso de dar el corazón, pero poco a poco le fui cogiendo cariño a todos esos trocitos que me daban, y no me costaba ningún esfuerzo dar del mío. Se fue convirtiendo en algo muy normal, de hecho yo creía que todos los corazones eran como yo, ahora me doy cuenta que no es así. Yo también quedé maravillado con estos hermosos corazones, pero yo soy así, y para alguien quizás sea el mejor corazón.
Uno de los que escuchaban aquella conversación, preguntó: ¿y por qué tienes esos agujeros y todas esas costuras? El corazón le miró y una ráfaga de tristeza cruzo por su mirada.
– Los agujeros son trocitos que di amando, deseando que me amaran también, pero no fue así y se quedaron con quien amé, porque no recibí nada a cambio… Las costuras son para curar las heridas. Cuando alguien te daña te parte el corazón, y eso hay que curarlo. Un corazón que se precie de serlo no puede pararse por eso, y así se cura y sigue adelante, dando y recibiendo, quizás perdiendo un poquito, o curándolo, pero sigue siempre latiendo y latiendo…
Todos quedaron en silencio, y de todos los corazones que habían allí, el latido más suave, el más dulce, era el de aquel corazón de retales. No sé qué corazón ganó el concurso, la verdad es que me da igual. Desde aquel día yo voy por la vida buscando corazones de retales que no teman darme un trocito y que sean capaces de recoger los míos.
Amor incondicional, no violencia, compasión y perdón.
Ahiṃsā se compone de a + hiṃsā, siendo “hiṃsā” violencia, daño, etc. y “a” un prefijo de negación, por lo que, literalmente ahiṃsā significaría “no violencia”. En este caso del prefijo “a” de negación tendría un sentido de ausencia o de renuncia, por tanto también podría traducirse como “ausencia de violencia” o “renuncia a la violencia”.
Ahiṃsa es el primer Yama y de alguna manera el más importante en el sentido de que es la base del resto. Dentro de la filosofía del Yoga, los Yama son la base (entendiendo Yoga como el Aṣṭāṅga Yoga de Patañjali).
Tal es la importancia de ahiṃsa que de alguna manera forma parte de la base de la mayoría de tradiciones espirituales orientales y occidentales. Podríamos incluso decir que es la base de una mente y una personalidad sana.
Para poder entender y aplicar este primer Yama, me gustaría preguntarte, ¿qué entiendes por violencia? En el mundo actual, donde tenemos el ojo tan acostumbrado a los actos violentos que hasta podemos estar con el plato delante viendo las noticias con imágenes de una guerra real y poder seguir comiendo tranquilamente, cuesta entender todas las sutilezas de la violencia.
¿Lo primero que has pensado al ver esa palabra ha sido un gran acto violento? guerra, violencia de género, cualquier tipo de maltrato sobretodo a nivel físico… claro. Quizás has ido un poco más allá y has contemplado también los actos violentos a nivel mental y emocional como el bulling, por ejemplo, bien. ¿Te consideras una persona violenta?
Existen 3 tipos de violencia: la primera, la que ejerzo hacia los demás, la segunda, que ejerzo sobre mi y la tercera, la que el resto ejerce sobre mi. Cada una de ellas, además, puede actuar en los 3 niveles: pensamiento, palabra y acción.
Algunos actos de violencia: – Romper, dañar, destruir – Contaminar (cuerpo, agua, aire…) – Matar, enjaular, encarcelar, limitar la libertad de otros seres – Privar a otros seres de aquellas cosas necesarias para la supervivencia – Enjuiciar, criticar, hábitos y relaciones perjudiciales, no respetar límites
Todo empieza en el pensamiento, y todo lo que pensamos va a dejar una huella en nuestro cuerpo, así que si podemos generar pensamientos con Ahimsa, el amor, el perdón y la compasión van a vibrar dentro de nosotros. Ahimsa también es poder perdonar, incluso a aquella persona que te ha hecho un gran daño.
Todo ser tiene derecho a la vida y merece esa mirada con Ahimsa para no dañar, ni con pensamiento, ni palabra, ni acción. La violencia surge del miedo, la debilidad y la ignorancia. Cuando conseguimos conectar con el amor, esta mirada violenta desaparece. Cuando podemos mirar las situaciones y personas desde un punto de vista de observación y no desde un juicio, podemos sentir amor y compasión por cualquiera de ellas. Es fácil caer en las etiquetas y tenemos tendencia a que la mente nos lleve a malpensar o interpretar, pero entrenando la mente podemos encontrar ese espacio de amor, donde generar esa mirada neutra de la situación o la persona, y poder practicar Ahimsa.
Suele pasar que, en este camino de consciencia donde nos damos cuenta que aunque nos consideramos personas no violentas, vemos que sí ejercemos violencia sobre otros, entra la culpa por la puerta grande. Es normal, pero te invito a que puedas soltarla y cambiarla por responsabilidad. Tomar consciencia, asumir acciones internas y externas y ser responsable de ella y sus efectos. Consciencia + acción = responsabilidad.
Ten presente que ahora tampoco vamos a poder cambiar el mundo de golpe, y habrá muchas cosas que se escapen completamente de nuestro control, pero me gusta creer que si todas y cada una de las almas que habitamos este planeta nos diéramos tiempo y energía para reflexionar sobre esto y tomar acciones concretas, viviríamos en un lugar con mucho más Ahimsa, ¿no crees?
Tomar consciencia de nuestras acciones y responsabilidad implica estar más alineada con tus valores y por tanto conectar con la paz. Si realmente hemos tomado consciencia de algo y sentimos que se desajusta con nuestro sentir, no cuesta tomar decisiones para el cambio, el impulso interno es tan poderoso que nada puede detenerlo.
Cuentan que en una ocasión un hombre se acercó a Buda y sin mediar palabra, le escupió en la cara. Sus discípulos quedaron muy sorprendidos y enfadados.
Ananda, su discípulo más cercano, rojo de ira e indignación, le dijo a Buda: – ¡Dame permiso para darle a este hombre lo que se merece!
Buda se limpió la cara con serenidad y dijo a Ananda: – No. Yo hablaré con él.
Y uniendo las palmas de sus manos en señal de reverencia, habló de esta manera al hombre. – Gracias, muchas gracias. Con tu gesto he podido comprobar si todavía puede invadirme la ira. Nada me ofende ya. Te estoy tremendamente agradecido. También has creado un contexto para Ananda y mis discípulos; esto les permitirá ver que todavía puede invadirles la ira. ¡Muchas gracias! ¡Te estamos muy agradecidos! Y queremos hacerte una invitación. Por favor, siempre que sientas el imperioso deseo de escupir a alguien, piensa que puedes venir a nosotros.
Aquella noche el hombre no pudo dormir. Fue una conmoción tan grande… No podía dar crédito a sus oídos. No podía creer lo que había sucedido. Había ido para provocar la ira de Buda y había fracasado. Estuvo dando vueltas y vueltas en la cama y no pudo conciliar el sueño. Los pensamientos lo perseguían continuamente. Había escupido a la cara de Buda y éste había permanecido tan sereno, tan en calma como lo había estado antes, como si no hubiera sucedido nada… Aquella cara tranquila, serena, aquellos ojos compasivos, y cuando Buda le dio las gracias, no fue una formalidad le estaba verdaderamente agradecido, todo su ser, le decía que estaba agradecido, Buda desprendía una atmósfera de agradecimiento.
A la mañana siguiente, muy temprano, volvió precipitado, se postró a los pies de Buda y dijo: – Por favor, perdóname por lo de ayer. No he podido dormir en toda la noche.
Buda respondió: —Como el flujo del río Ganjes que hace que sus aguas nunca sean las mismas, entonces ningún hombre es el mismo de antes. Yo no soy la misma persona con quien usted estuvo ayer, y tampoco el que escupió está aquí ahora. Ahora no me estás haciendo nada, no ha habido ni hay ofensa, tampoco enfado, por tanto, no hay nada que yo puedo perdonarte. Ha pasado un día, y ni tú eres el mismo, ni yo soy el mismo. La persona que escupió y quien recibió, no están aquí. Entonces, hablemos de otra cosa.
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