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Las actitudes del yoga: más allá del «postureo»

Cuánta información a nuestra disposición para el yoga. Qué fácil comprar ropa, esterilla y tacos para practicar.
Vale, lo tengo todo, y ahora, ¡a ponerme el pie en la nuca para hacerme la foto! ¿No?

Pues evidentemente, no. Muchas personas cuando les hablas del yoga te dicen cosas como «yo no soy flexible para hacer yoga», «ui, eso no, que me pongo nervios@/haré el ridículo» o «creo que es para jóvenes/mujeres/delgad@s».

¿Te sientes identificada con alguna de estas frases? En ese caso, este post te va a venir bien.

Las redes sociales se han llenado de gente con cuerpos perfectos megaesveltos y vestidos con mallas push-up haciendo asanas (posturas) de yoga imposibles. Esto ha sido muy bueno para que más personas conozcan el yoga, pero también ha sido una mala publicidad por este mismo «postureo del postureo» que nos hace creer que el yoga es eso y sólo lo practica quien tiene cierta condición física.
Y ahora, respondemos a las frases habituales:

¿Puedo practicar yoga si no soy flexible?

¡Evidentemente! Y además, te vendrá de maravilla para ganar esa flexibilidad que te falta, aparte del resto de beneficios que tiene la práctica.

¿El yoga es muy tranquilo?

Puede serlo y puede no serlo. En general, se tiene la idea de que el yoga es estar sentadito y respirando. Y sí, hacemos eso, ¡pero, no sólo! activamos toooodo el cuerpo, y depende del estilo de yoga que elijas, vas a sudar más que en una clase de cardio cualquiera. Además, me atrevo a decirte que si eres una persona nerviosa y el estar sentado y respirando es lo que se te resiste… ¡es porqué es lo que más necesitas!

¿El yoga es para jóvenes/delgadas/mujeres?

Sí, y también para todo lo contrario. El yoga es para todos los cuerpos y para todas las edades. Mientras tengas un cuerpo y puedas respirar, puedes hacer yoga.

¿Te cuento un poco más?

Patanjali fue un yogui que vivió entre el 500 y 200 aC en la India que, además de ser conocido por los Yoga Sutras (que explicaré en otro post), se le reconoce por los Ashtanga Yoga: las 8 etapas o peldaños.

Y es que como decía, el objetivo del yoga no es volvernos tan flexibles como para llegar a una postura en concreto, sino lo que aprendemos durante el camino y la práctica; que evidentemente tiene muchos beneficios a nivel físico, pero también a nivel mental y conductual.

LOS 8 PASOS DEL YOGA

Según Patañjali, con la práctica debemos ir pasando por estas etapas para llegar a la libertad, entendiendo el Yoga como un «estado», no unas posturas.

Empezamos con el trabajo con el exterior o Bahiranga Sadhana, que se compone de:

1. Yama: Se traduce como respeto hacia los demás, las actitudes hacia la sociedad y el mundo. Los yamas son:

* Ahimsa (no violencia): hacia los demás y hacia una misma, con amor y con compasión.
* Satya (decir la verdad): se auténtica, sin excusas ni representaciones. Veracidad y coherencia en pensamientos, palabras y acciones.
* Asteya (no robar): desea lo sencillo y lo natural. No te aproveches ni apropies de los demás, ideas, proyectos, energía, tiempo, ni cosas materiales.
* Brahmacharya (moderación): se dueña de tus sentidos, sin excesos, en equilibrio.
* Aparigraha (no atesorar): conténtate con lo que tienes para vivir, sin acumular, con modestia y sencillez.

2. Niyama: Actitudes y conductas hacia el interior. Los Niyamas son:

* Saucha (Pureza): purificación y limpieza interior y exterior; de la mente, acciones, palabras, cuerpo, corazón y entorno.
* Santosha (Contentamiento): aprecia y agradece lo que tienes, esto te generará felicidad y menos insatisfacción.
* Tapas (Esfuerzo consciente): autodisciplina, austeridad, entusiasmo, fuego interior para conseguir lo que te propongas.
* Svaddhyaya (Autobservación): conócete a ti misma, medita, observa, comprende tu naturaleza interior.
* Ishvara Pranidhana (Devoción al infinito): llámalo Universo, Energía, Dios, o X.

3. Asana: Son los cimientos del yoga. Significa «estar posicionado así» y son las posturas físicas que componen la práctica. Es necesario que cuando estés en el asana te sientas firme y confortable, con respiración consciente, inmovilidad física y mental, consciencia corporal y sentido de respeto por tu cuerpo: tu templo.

La práctica del asana te lleva a la autobsevación tanto a nivel físico como mental para ir transformando la consciencia y eliminar comportamientos y automatismos psicofísicos. ¿Cómo? Con práctica, perseverancia y paciencia.

¿Cómo lo llevas hasta aquí? ¿Te resuena alguna cosa? ¡Continuemos!

Antaranga Sadhana o el trabajo con el interior

4. Pranayama: La regulación de la respiración para actuar sobre la mente y acumular poder energético. Existen diferentes fases respiratorias: Inspiración (puraka), retención al lleno (antara kumbhaka), exhalación (rechaka) y retención al vacío (bahia kumbhaka). También hay varios tipos de Pranayama para enfocar la energía hacia un objetivo más específico.

5. Pratyahara: Significa «absorción de los sentidos». Durante la práctica, nuestros 5 sentidos siguen funcionando pero los dirigimos hacia el interior y evitamos reaccionar a lo que percibamos del exterior. ¿Parece difícil, verdad?

Y vamos terminando con Antarama Sadhana o el trabajo con el alma, mucho más hacia el interior.

6. Dharana: Concentración o fijar la mente en un solo objeto, interno o externo, para llegar a un estado meditativo. Todo lo que te pasa durante la meditación lo puedes trasladar al día a día, observando cómo te influyen los estímulos exteriores y cómo reaccionas a ellos.

7. Dhyana: Es el flujo ininterrumpido de la conciencia, o como lo conocemos comúnmente, meditación. El no pensamiento, no concentración y comprensión inmediata. La meditación no es una técnica o ejercicio, sino un estado mental de silencio y quietud. Es ese lugar donde podemos ir más allá del tiempo y el espacio, sin condiciones ni limitaciones, permitiendo conectar con las verdades del Universo. Igual que en el asana, la meditación requiere práctica, paciencia y perseverancia.

8. Samadhi: Es la iluminación, la unión absoluta, la culminación de los siete pasos previos. Trasciende de la meditación y va más allá del principio y del fin, es un estado de meditación permanente, de liberación absoluta.

¿Entonces, qué busca el yoga?

Resumiendo, el objetivo del yoga es encontrarte con tu Maestro Interior, con tu verdad. Usamos el yoga con todas sus técnicas para el cuerpo, la mente y la respiración para conocer esa verdad y vivir nuestra vida desde el corazón y desde un estado de presencia.

«El yogui es un guerrero que contra lo único que lucha son sus propias debilidades»

Por tanto, si estás pensando en iniciarte en yoga pero tenías resistencias por tu conocimiento del postureo, te animo a que lo pruebes y dejes a un lado esos pensamientos e ideas limitantes.

Y si ya eres practicante de yoga, te invito a que revises los 8 pasos y sigas integrando los conceptos en tu práctica y en tu día a día, para ir convirtiéndote en este verdadero yogui o yoguini.

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