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108 saludos al sol

Los 108 saludos al sol o Surya Namaskar son una práctica intensa pero con mucha intención con la que los yoguis y las yoguinis celebramos varios eventos, como los solsticios y equinoccios (cambios de estación) y el Día Internacional del Yoga (21 de junio). Mi momento preferido es en el solsticio de invierno, dándole un buen chute de calorcito al cuerpo y un empujón al sistema inmune que tanto se tambalea en estas fechas.

El saludo al sol es una secuencia dinámica de Yoga, me atrevería a decir que la más famosa, donde rendimos homenaje al sol y a su luz y calor, que nos permite la vida. Surya significa sol y namaskar significa saludo, así que la traducción es literal.

Hay diferentes estilos de saludos al sol, más suaves, más intensos, más tradicionales o con variaciones. El saludo al sol, en su variante clásica, tiene 12 posiciones. Pero también hay variantes con más o menos asanas que se diferencian por el grado de dificultad. Según el tipo de Yoga varía el orden y los asanas individuales. Se suele realizar al inicio de las prácticas de Yoga para calentar el cuerpo y prepararlo para el resto de asanas o posturas.

Si llevas un tiempo relacionándote con el Yoga, verás que el número 108 va apareciendo, y es que se trata de un número sagrado. Existen varias explicaciones y estas son las más habituales:

  • Tenemos 108 nadis (canales energéticos) que interseccionan en los chakras y convergen para formar Anahata Chakra, el del corazón.
  • La distancia aproximada entre la Tierra y el Sol es de 108 veces el diámetro del sol.
  • El diámetro del Sol es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Tierra.
  • La distancia entre la Tierra y la Luna es aproximadamente 108 veces el diámetro de la Luna.
  • El alfabeto sánscrito tiene 54 letras o sonidos. Cada uno contiene lo masculino y lo Shiva y Shakti (masculino y femenino) 54 x 2 = 108.
  • Los Upanishads, los libros sagrados hinduistas escritos en sánscrito, eran 108.
  • Los textos védicos dicen que el Atman, el alma humana, pasa a través de 108 etapas en su viaje vital.
  • Se dice que el 1 significa Dios, la unicidad, el no-dualismo o la verdad más elevada. El 0 simboliza la vacuidad en la práctica espiritual, y 8 representa el símbolo del infinito y la eternidad. Una vez más: 108.
  • Los Japa Mala o collares de meditación tienen 108 cuentas o bolas.

La respuesta corta: Sí, por supuesto. La respuesta larga: Sí, teniendo en cuenta tu estado físico y tu recorrido en el Yoga para adaptar la práctica a lo que mejor te convenga.

Con esta práctica hacemos como un reseteo, una activación a todos los niveles, cuerpo físico, energético y mental. Puede llegar a ser challeging completar los 108 saludos, pero te sorprenderás si puedes dejar a un lado la mente y simplemente mantener el movimiento y la respiración de forma fluida, entrando en una especie de trance meditativo.

De entrada, 108 saludos al sol parecen una locura, ¿verdad? Una vez comienzas y te dejas llevar, puedes sorprenderte al terminar con la sensación de, ah, ¿ya está?

Para ello, necesitamos elegir bien el Surya Namaskar que vamos a repetir 108 veces. Hay yoguis y yoguinis que llevan mucho tiempo practicando y realizan hasta saltos en la secuencia. Si hace poco tiempo que practicas, si hay lesiones o si es la primera vez que vas a hacer los 108 saludos al sol, te recomedaría empezar con el Surya Namaskar C (clásico). Ten en cuenta que puedes:

  • Descansar en cualquier momento que necesites, seguir las respiraciones y las posturas mentalmente.
  • Parar en cualquier momento que sientas y quedarte en Shavasana.
  • Adaptar la secuencia usando, por ejemplo, una silla para no tener que bajar las manos hasta el suelo que es donde solemos cansarnos más, manteniendo esto las 108 repeticiones o alternando suelo y silla.
  • Puedes incluso realizarlos sentada en una silla.

¡Te lo pongo fácil! Te dejo aquí un vídeo donde tendrás un poco de explicación, calentamiento del cuerpo, práctica guiada de los 108 saludos al sol para que no te pierdas y shavasana. Te felicito de entrada por animarte a probarlo y te envío mucha energía. Si te apetece, deja un comentario en el vídeo cuando finalices y suscríbete al canal.

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La oportunidad del invierno

El 21 de diciembre celebramos el solsticio de invierno, el día con menos luz del año, este fenómeno cósmico que desde la antigüedad ha estado cargado de simbolismo y magia y es un momento adecuado para resintonizar nuestros bio-ritmos con el renacer de la luz: el sol vence a la oscuridad. Los días se harán más largos que las noches, hasta que llegue el solsticio de verano, y entonces la oscuridad vuelva a vencer a la luz. Un ciclo, una pulsación eterna y constante, que pone de manifiesto la luz y la oscuridad como parte de un todo.

Momento único…

El Sol entra en Cáncer, el signo regido por la Luna, tradicionalmente asociado con la tribu, la familia, el fondo del alma, lo íntimo. Podría ser un buen día o una buena semana para entrar en contacto con esa frecuencia.

La entrada del invierno invita a recogerse y a mirar qué está pasando por dentro. La energía está bastante bajita, por lo que esta época se basa en el descanso y en la restauración, en la hiberación; como hacen muchos animales y plantas.

Nos entra más pereza, nos apetece pasar más tiempo en casa en el sofá con la manta… y eso está maravilloso. No obstante, hay que tener en cuenta que si abusamos de ello, nos va a perjudicar: nuestro sistema inmune no va a estar tan fuerte, vamos a sentir más frío y es posible que nos conectemos más fácilmente con la melancolía y la pena.

¿Y qué podemos hacer?

1. Revisión y limpieza

Con nuestro Ritual vamos a ir sintonizándonos con la naturaleza, con ese viaje etapa por etapa para dar la bienvenida al invierno y renacer con él, alineándonos con las energías sutiles que nos rodean, con la tierra, con el sol y con nuestro objetivo vital, nuestro propósito de vida.

Es un momento ideal para honrar los procesos del alma, revisar lo que hemos pasado durante este año y convertirlo en lecciones para aprender de ello; qué cosas hemos dejado atrás durante el año y ya no queremos que nos sigan en este nuevo ciclo.

El elemento de este ciclo es el agua, para fluir y adaptarnos a la situación, prestar atención a nuestros sueños, nuestros deseos y dejar ir emociones y situaciones no resueltas.

2. Decide cuál va a ser tu semilla

Con el frío invierno, las semillas se prepararán para brotar. Aunque no te hayas dado cuenta, o no hayas sido consciente de ello, a lo largo de todo este tiempo has cultivado semillas que han crecido nutridas con tus pensamientos, con tus palabras y con tus acciones y, de ellas, has ido obteniendo todos los frutos que ahora estás recogiendo (los dulces y los amargos).

Igual que los famosos propósitos de año nuevo, esta época es ideal para plantearte un cambio, pero de verdad, nada de gimnasios ni dejar de fumar (¡que también!); sino qué transformación real quieres ver en tu vida, llevando la mirada hacia el interior.

En el camino del Yoga, aprendemos a mirar nuestras luces y nuestras sombras, para descubrir quiénes somos realmente, cuál es nuestra verdadera esencia. Como en esta etapa invernal, ahí donde había oscuridad, damos luz y donde había luz, dejamos que penetre la oscuridad. Un juego cósmico que sucede en todos los niveles de la existencia.

Puede que no te hayas dado cuenta, o no hayas sido consciente de ello, pero ahora, ahora mismo, te invito a que seas tú quien decida cuál será la próxima semilla que cultivarás, que nutrirás y que cuidarás, para verla crecer, desarrollarse, florecer y por último, ver cómo se transforma en un dulce fruto cargado de semillas que podrás esparcir y compartir con los demás.

3. Mímate, pero con consciencia

El invierno y las fiestas son un buen aliado de las excusas y los antojos, rodeados de bombones, turrones y demás. Sin embargo, no permitas que se convierta en un aumento de peso descontrolado.

Te invito a que en estas fechas pruebes a alimentarte de forma consciente, evitar los atracones y escuchar a tu cuerpo. Siempre hay un momento que te dice que debes parar, aunque te mueras de ganas de darle otro bocado a ese chocolate que tienes delante.

¿Qué tal si realmente te paras a pensar en comer mientras estás comiendo? Muchas veces estamos tan con el piloto automático que vamos haciendo sin prestar atención ni disfrutar de lo que está pasando en el presente. ¿Qué te parece comer y simplemente prestar atención a eso? Córta con presencia, huele, saborea, mastica con calma, permítete gozarlo y verás como la necesidad de engullir indiscriminadamente se reduce.

4. Mantente caliente, aleja las infecciones y combate la tristeza

¿Todo en el mismo pack? Pues sí. Tengo el remedio infalible para ello. Ya sabes, ¿no? ¡¡YOGA!!

El Yoga en esta época es crucial, y seguramente te va a dar pereza desenroscarte de la manta, ponerte la ropa, ir a buscar la esterilla, y venga, inhala, exhala…

¡Pero es lo mejorcito que puedes hacer! No hace falta que sea cada día ni que cada vez tengas que estar dos horas practicando, pero una cierta rutina te va a ayudar a mantener ese calorcito interno que necesitamos en invierno. Tanto la práctica de asanas (posturas) como de pranayama (respiraciones) te ayudará a mantener y fortalecer tu sistema inmune y te ayudará a combatir la melancolía; haciéndote sentir bien con vida y en agradecimiento.

Después de tantas horas de hacer el oso, te garantizo que tu cuerpo va a agradecer esa movilidad y vas a crujir como un fruto seco pero… ¡qué gustito después! ¿O no?

Mi copito de nieve

Lo sé, es que granito de arena no me encajaba con tanto discurso invernal. Te he preparado una variante de Surya Namaskar (Saludo al Sol) que es de lo mejor que tenemos en yoga para calentar el cuerpo, estirarlo enterito y comernos el día.

En esta ocasión, te presento una variante del Surya Namaskar C para que puedas practicar con el columpio, para divertirte, y trabajar con un poco más de intensidad.

Esta variante la puedes realizar igualmente sin el columpio y con esta práctica de 8 minutitos al día, ya puedes notar el cambio en tu cuerpo y en tu mente.

Y como siempre…

Comparte qué te parece este pequeño ritual y homenaje a la entrada del invierno. Si te apetece compartir tu semilla, tu sensación con la práctica o cualquier cosa que te he contado en este post, me encanta leerte.

Y si crees que esto puede interesarle a alguien, ¡compártelo!

¡Te abrazo!