En este post voy a hacerte un pequeño resumen de extractos del libro «Los 4 acuerdos Tolteca» de Miguel Ruíz; un libro que ofrece una medicina básica para hacer revisión de tu vida y proponerte actuar diferente para encontrar tu paz.
Así tendrás disponibles y a mano estos acuerdos que vamos trabajando en clases y que, con el tiempo, se pierde el hábito de continuar. Te invito a poner presencia y a practicarlos día a día.
¿Quien son los Tolteca?
Los toltecas eran conocidos en todo el sur de México como “mujeres y hombres de conocimiento”. Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados.
A lo largo del tiempo, se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto. La conquista europea, unida a un agresivo mal uso del poder personal por parte de algunos aprendices, hizo necesario proteger el conocimiento de aquellos que no estaban preparados para utilizarlo con buen juicio o que hubieran podido usarlo mal intencionadamente para obtener un beneficio personal.
Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca fue conservado y transmitido de una generación a otra por distintos linajes de naguales.

¿Qué son los 4 acuerdos?
Los 4 acuerdos son estas premisas, estas líneas de comportamiento y acción que puedes emprender para relacionarte contigo y con los demás de otra forma, mucho más serena y consciente.
Primer acuerdo: Se impecable en tus palabras
¿Has prestado atención a la forma en que te expresas verbalmente? Las palabras que usas, la forma en que las dices (y piensas), incluso en los momentos de enfado y frustración… ¿Cómo son tus palabras, hacia fuera y… hacia dentro?
Tus palabras son tu poder para crear, tu intención pasa por tus palabras. Según las utilizas, tus palabras te liberan o te esclavizan. Tus palabras son semillas, lo que sale de tu boca, es lo que eres.
En nuestra vida nos han dado opiniones sobre nosotras que nos han producido miedo, rechazo, creencias falsas y limitantes. Cuando te las dices a ti misma, vas en tu contra; cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa.
Ser impecable es no ir en contra de ti misma, es asumir la responsabilidad de tus actos sin juzgarte ni culparte. Ser impecable es usar tu energía en la dirección de la verdad y el amor por ti misma.
Muchas veces usamos las palabras para nuestro veneno personal: miedos, rabia, celos, ego, odio… Si adoptamos el primer acuerdo y somos impecables con nuestras palabras, cualquier veneno emocional acaba por desaparecer de nuestra mente y dejamos de transmitirlo en nuestras relaciones personales. Te llevará a la libertad personal, al éxito y a la abundancia.
Segundo acuerdo: No te tomes nada personal
¡Aaaaii mama, con lo que nos gusta el drama! Cuantos enfados y situaciones nos podríamos evitar si dejáramos de tomarnos todo de forma personal… ¿te pasa?
Suceda lo que suceda en tu entorno, no te lo tomes personalmente, es la máxima expresión del egoísmo porque consideramos que todo gira a nuestro alrededor. No todo es por ti, ni debes responsabilizarte de ello. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponerlo.
Aun cuando parezca algo muy personal, como un insulto, no tiene nada que ver contigo, pertenece a esa persona, no a ti; no te tomes su veneno. Del mismo modo que cuando haces o hablas eres un reflejo de ti misma y al otro no debería afectarle.
Cuando lo tomas personalmente, te ofendes y reaccionas defendiendo tus creencias y creando conflictos, haces una montaña de un grano, sientes la necesidad de tener razón y demostrarlo.
No te lo tomes personal, ni cuando te digan que eres la mejor, ni cuando te digan que eres la peor. Tú sabes quien eres, no necesitas que te acepten ni te impongan su manera de ver el mundo. Lo que piensen o te digan es su sistema de valores, no el tuyo.
Lo que te duele no es lo que yo digo, es la herida que tú tienes y yo he rozado. Yo soy la excusa para que te enfades. Si vives sin miedo, si amas, no hay lugar para esas emociones. Te sentirás bien, estarás en paz.

Tercer acuerdo: No hagas suposiciones
Buenoooo… párate a pensar cuantas frases empiezas diciendo «Supongo que» «esto debe ser porque…» y ¿sabes qué? ¡lo hacemos constantemente sin darnos ni cuenta! Así somos, así lo hemos aprendido.
Tendemos a hacer suposiciones de todo y, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto, juraríamos que es real. Hacemos suposiciones sobre lo que los demás hacen o piensan, nos lo tomamos personalmente y después les culpamos y reaccionamos enviando veneno emocional con las palabras.
Cuando hacemos una suposición acabamos haciendo un gran drama de la nada. Como tenemos miedo de pedir una aclaración, hacemos nuestras suposiciones, nos las creemos, después las defendemos e intentamos que sea el otro el que no tenga razón. Siempre es mejor preguntar que hacer una suposición porque éstas crean sufrimiento.
La mente humana crea un enorme caos que nos lleva a interpretar y entender mal todas las cosas. Sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. Tenemos la mala costumbre de soñar sin basarnos en la realidad. Literalmente, inventamos cosas en nuestra imaginación.
Hacer suposiciones nos crea muchos conflictos en nuestras relaciones personales. Creemos que el otro sabe lo que pensamos y que no es necesario que le digamos lo que queremos; y si no lo hace, nos sentimos heridas porque «no ha hecho lo que se suponía que debía hacer».
Tenemos millones de preguntas que precisan respuesta, porque hay muchas cosas que la mente racional es incapaz de explicar. No importa si la respuesta es correcta o no, por si sola bastará para que nos sintamos segures.
La mayoría de las veces hacemos nuestras suposiciones con gran rapidez y de manera inconsciente, todo por no tener el valor de preguntar y por creer que todo el mundo tiene los mismos valores y ve la vida como nosotras. Pregunta, asegúrate, clarifica, encuentra tu voz para pedir lo que quieres.
Cuarto acuerdo: Haz siempre lo mejor que puedas
La tranquilidad y serenidad que da saber que das lo mejor de ti encada situación… es tremenda. Nada que reprocharte, nada que lamentar, nada por lo que sentir culpa.
Bajo cualquier circunstancia, haz siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Pero piensa que eso va a cambiar de un momento a otro, de un día a otro. Todo está en constante cambio. en ocasiones, lo máximo que podrás hacer tendrá una gran calidad y otras, no será tan bueno.
Tu rendimiento dependerá de tu estado: cuanto más felices, más rendimos. Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo mejor, sin gastar más energía a donde no llegas, sin excederte para no agotar tu tiempo y tu mente y no ir en tu contra.
Haz lo mejor que puedas en cualquier circunstancia de tu vida, vivirás con gran intensidad, será la acción lo que te hará sentir inmensamente feliz. Actúa amando lo que haces sin esperar una recompensa, disfruta del camino. La recompensa llegará, pero no tendrás apego con ella.
Cuando haces lo máximo que puedes, aprendes a aceptarte a ti misma, pero tienes que ser consciente y aprender de tus errores. Practica, comprueba tus resultados con honestidad, expande la conciencia. La acción consiste en vivir con plenitud, la inacción es nuestra forma de negar la vida. Estas viva, así que toma tu vida, ¡y disfrútala!
No esperes ser siempre impecable en tus palabras, pero haz lo máximo posible.
No esperes nunca más hacer una suposición, pero haz lo máximo posible.
No esperes no tomarte nunca más nada personal, pero haz lo máximo posible.
¿Qué te han parecido estos acuerdos?
¿Cual sientes que es en el que más necesitas poner atención?
Te leo en los comentarios

Debe estar conectado para enviar un comentario.